LA FORMULA DEL EXITO

OK

“ El ingrediente más importante en la fórmula del éxito es entenderse bien con las personas”

                        Theodore Roosevelt

 

El otro día mientras ojeaba la prensa vi una publicidad encabezada por esta frase…esto es importante, merece la pena reflexionar sobre el tema, pensé.

Plantee la reflexión desde diferentes perspectivas, y hoy os hablaré de una de ella, vamos allá!!!!

Si la clave del éxito está en entenderse bien con la gente, la manera cómo gestionemos nuestras relaciones es esencial en esta formula.

Empecé a pensar en las personas con las que nos relacionamos: nuestra pareja, nuestros padres y hermanos, nuestros hijos, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo ( ya sean nuestros jefes, nuestros subordinados o simplemente estén a nuestro mismo nivel)…la lista me parece interminable porque puestos a analizar relaciones también debemos contemplar que nos relacionamos con el camarero que nos sirve el café, con nuestro médico… en fin, como más pienso más personas incluiría en la lista!!!!

Pues bien, hay estudios científicos que demuestran de manera contundente que el impacto que tiene en nosotros una crítica y el que tiene un halago es totalmente diferente. De hecho las conclusiones de los estudios aseguran que el alto impacto negativo de una crítica solo puede ser compensado, en el mejor de los casos, por 5 halagos. Y digo en el mejor de los casos porque algunas críticas altamente impactantes destruyen la relación de manera irremediable.

La investigación no deja dudas. Se ha demostrado que la falta de reconocimiento acaba alterando el estado emocional. Estudios con empleados demostraron que genera desconcierto, inseguridad, enfado, ansiedad e incluso depresión. Deteriora también la autoestima. Y por si fuera poco, estudios realizados en entornos educativos demostraron que acaba generando apatía, falta de estímulo y motivación; ausencia de creatividad e innovación. Y se confirmó que si además se añade la crítica, los efectos negativos se multiplican.

El problema radica en que estamos naturalmente inclinados a dar más importancia a lo malo que a lo bueno, un mecanismo cerebral de autodefensa llamado  sesgo de Negatividad ( Negativity Bias), es un fenómeno psicológico por el que la gente  pone más atención, y da más peso, a las experiencias negativas que  a las positivas. Los estímulos negativos son más llamativos y dominantes, y las respuestas a las amenazas y las cosas desagradables es más rápida y fuerte que las repuestas a las oportunidades y placeres

No pude evitar hacer primero un viaje en el tiempo.

Yo siempre he sido una buena estudiante, pero estoy convencida que los comentarios de mis maestros siempre se iniciaban con aquellos pequeños detalles que se podían mejorar o no estaban del todo perfectos y después añadían una breve felicitación por el trabajo bien hecho. Al llegar a casa con unos buenos resultados estoy segura que se sentían orgullosos…pero lo que me decían era “ esta es tu obligación” “ en la próxima evaluación podrías conseguir un sobresaliente más”.

Pues si que empecé bien!!!! En mis primeras relaciones con la gente mi dosis de halagos y la de críticas no estuvo bien compensada. También he de decir que aparentemente en ese momento no supuso ningún trauma.

Pero como siempre, poco aporta el mirar atrás. Así que,¿ que hago yo a día de hoy? Pues personalmente, aunque hace tiempo que soy muy consciente de la importancia del halago…en ocasiones no llego a la proporción mínima. Es más, miro a mi entorno y no consigo ver una gran cantidad de halagos cuidando nuestras relaciones.

Así que os propongo comenzar conmigo un ejercicio practico

Haz una revisión de manera regular. ¿Cuándo fue la última vez que felicitaste a tus subordinados , a tus hijos a tu pareja…? ¿Lo has hecho en los últimos dos días? Si te das cuenta que tus halagos son escasos quizás debes plantearse un plan de mejora.

Si decides hacerlo debes tener claras dos cosas: deberás esforzarse por halagar más y practicar regularmente. Se han demostrado que  las palabras de aprecio no salen con facilidad cuando no se usan habitualmente. Así que la única forma es trabajar hasta que le resulte fácil. Inicia hoy mismo una terapia de halagos y reconocimientos. ¿No sabes cómo?

Pues una manera es empezar a practicar emociones en saludos y despedidas. Es lo más fácil. Emplea frases como: “qué alegría de verte” ,“encantada de saludarte”… Se ha demostrado que iniciar una conversación de este modo predispone al entendimiento. Piense en algunos saludos y despedidas; memorízalos; empléalos cada vez que puedas. Desde el primer momento notarás el positivo efecto que tienen.

En nuestras relaciones mas cercanas debemos usar expresiones del tipo. “estoy muy contento porque hoy has….”,” estoy orgulloso de tus esfuerzos por…” varias veces al día.

Y por último releer el post “ Merece la pena ser agradecido”

Una vez más ejercicios de gran utilidad que todos estamos capacitados para hacerlos, empieza ahora!!!!!

LECTURAS RECOMENDADAS SOBRE ESTE TEMA:

  • RELACIONES PODEROSAS. (Joan Quintana Forns y Arnoldo Cisternas  Chávez, Ed. Kairós)
  • LA QUÍMICA DE LAS RELACIONES (Ferran Ramon-Cortés, Ed. Planeta)
 

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