El otro día, asistiendo a una sesión clínica sobre rigidez cognitiva pensaba…

Si a alguien le preguntas si tiene el mismo coche que hace 10 años, probablemente te conteste NO!!!!

Si le preguntas si le preguntas si tiene el mismo móvil que hace 7 años, probablemente te conteste, NO!!!

Si le preguntas si usa los mismos zapatos que hace 5 años, probablemente responda NO!!!!

Pero en cambio, mucha gente está usando la misma estructura cognitiva que hace 10, 7 o 5 años aunque ésta le cause problemas o incomodidad. Que pasa? Porque somos capaces de renovar casi todo lo que nos rodea pero no somos capaces de mejorar nuestra manera de pensar?

Posiblemente porque tenemos demasiado asumido que cada uno es cómo es y no se le puede cambiar.

Cuánta gente, pacientes, amigos familiares… he escuchado decir”  yo soy así y a estas alturas cambiar es imposible”!

Sin embargo deberíamos ojear los estudios realizados por Richard Davidson, catedrático de la Universidad de Wisconsin. Uno de los hallazgos más relevantes es que ha través de pruebas de imagen ha localizado las emociones en la corteza prefrontal . Pero además ha descubierto que cuando le damos vueltas a pensamientos tristes y negativos, la parte que está más activa es la corteza prefrontal derecha, mientras que cuando estamos envueltos de pensamientos positivos y alegres, la parte más activa es la corteza prefrontal izquierda.

Ya en el momento del nacimiento algunos de nosotros tenemos una zona prefrontal con tendéncia a ser más activa que la otra.

Si sus estudios terminasen aquí, podríamos reafirmar la teoría anterior y afirmar que “cada uno es cómo es y cambiar es imposible”

Pero Davidson afirma “ NUESTRO CEREBRO ES EL ÓRGANO CONTRUIDO PARA CAMBIAR EN RESTUESTA A LAS EXPERIÉNCIAS”

Pero no terminan aquí!!!! De hecho la gran pasión de Davidson es la neuroplasticidad . Nos demuestra que si propiciamos conductas altruistas y compasivas fomentamos la plasticidad cerebral. Y aunque este tipo de conducta desarrolladas en edades tempranas tienen resultados espectaculares, nos recuerda que nuestro cerebro cambia constantemente queramos nosotros o no.

En el libro” La vida emocional del cerebro”, por Richard J.Davidson y Sharon Begley, ha identificado distintos estilos emocionales y cómo están relacionados con los patrones de actividad del cerebro. En este nuevo libro Davidson y Begley sostienen que podemos entrenar nuestro cerebro para que podamos ser más resistentes, menos negativos y posiblemente más felices.

Estudiando las reacciones que tiene la gente en las diferentes etapas de su vida han podido aprender que algunas personas se recuperan de un evento traumático mientras que otras quedan simplemente destruidas para siempre. ¿Por qué algunos ven un día soleado y otros simplemente un día nuboso? Eso es lo que tratan de explicarnos en este libro.

Aunque no me gustaría acabar sin recoger una frase de Eduard Punset en la entrevista que le hizo a Davidson… “para aprender tienes que estar dispuesto a cambiar de opinión”… y quizá sea más nuestro miedo a cambiar de opinión que la morfología de nuestro cerebro lo que pone freno al cambio.

Que te parece, sabiendo que funcionalmente puedes mejorar tus esquemas cognitivos… quieres seguir usando los mismos que hace 10 años?????

 

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